El Peligro de la Ignorancia

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Recientemente he leído un articulo que me llamó la atención, se titulaba “El delito de falsedad en las cuentas anuales. Tipicidad y tratamiento penal” de José Domingo Monforte y Carlos Peñalosa Torné.

Se lo he enviado a mi amigo el Profesor Aitor Orena (EHU-UPV), el cual ha coincidido conmigo en que los empresarios no son conscientes de lo que supone la formulación de las Cuentas Anuales.

Desde 1989 la contabilidad tiene una regulación con un marco bien definido, insisto un MARCO bien definido. Pero hemos de rellenar el contenido, tenemos que definir nuestro plan contable y con ello podremos formular nuestras Cuentas Anuales. La redacción de la memoria no se realiza en cinco minutos y las realiza QUIEN las firma.

Hay algunos que usan el formulario del Registro Mercantil. ¡Como si fuera un simple impreso! Impreso está regulado por medio de una orden de un Órgano no competente en regular materia contable.

Los cambios en nuestros hábitos y manera de actuar no se cambian fácilmente y sino haciendo un esfuerzo de todos. Hay que apoyar divulgando el cambio, cosa que no se ha hecho. O, mejor dicho, la han realizado los Auditores de Cuentas con su trabajo. Pero ¿en los negocios que no precisaban a estos profesionales al no ser obligatoria su intervención? Siguen desconociéndolos, o pensando “eso es para las empresas grandes”.

El cambio, que se dio en 1989, todavía no ha sido asimilado y es la importancia de la contabilidad. Esta herramienta destinada para el uso del primer y máximo interesado de esta es: el empresario, el dueño de la actividad económica.

El empresario, el Órgano de Administración de la sociedad mercantil o de la Entidad sin Animo de Lucro, que contrata “para que le lleven la contabilidad, le Legalicen los libros y Depositen las Cuentas Anuales” se puede encontrar con un delito de falsedad de las Cuentas Anuales al realizar mal dicha formulación. Estas personas, que normalmente, no han leído lo que han presentado y firmado, pueden estar realizando un posible delito y no saberlo. ¡Y son ellos los responsables! No lo es su contable, o su gestoría, o su asesoría, ni su programa de ordenador que hace memorias, es QUIEN FIRMA LAS CUENTAS ANUALES.

Un comentario muy típico es que no pasa nada, hasta que pasa. Y como dice el refrán “Solo te acuerdas de Santa Bárbara cuando truena” y entonces puede ser muy tarde.

Por ello, hay que dedicar recursos a realizar una llevanza contable adecuada. No puede el empresario, el Órgano de Administración alienarse de la contabilidad debe conocerla y entender que FIRMA.

En este ámbito el apoyo de Auditores y Expertos Contables reconocidos es un buen punto de partida. Le apoyaran y le dirán lo QUE TIENE QUE OIR, aunque no sea lo que quieran oír.

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